Crónica del viaje en el tren Transiberiano y Transmongoliano. Parte 8: China


Transmongoliano Pekin 8

La última parada de nuestro viaje en el Transiberiano y Transmongoliano, tras pasar tres días en Mongolia, fue Pekín.

El tren Transmongoliano, entre Ulaanbaatar y Pekín, transcurre por el sur de Mongolia y nos permite ver como poco a poco el paisaje se vuelve más árido, más desértico. Llegamos a la frontera al atardecer, y tras el trámite de salida de Mongolia, es en China donde estamos parados casi cinco horas en la frontera. El control de pasaportes y equipajes se hace en un edificio contiguo a la vía, por lo que se debe bajar del tren (con equipaje) para hacer la entrada en China y esperar unas tres o cuatro horas más, hasta que finalizan el cambio de ejes de los vagones (pues el ancho de vía de Rusia y Mongolia es diferente al de China). Finalmente, sobre la medianoche, acabamos y podemos regresar al tren a dormir.

Llegamos a Pekín al mediodía y dedicamos la tarde a pasear por los alrededores del hotel. La ciudad impresiona a todos: China es un país muy desarrollado, y Pekín, con casi 26 millones de habitantes, es una ciudad que contrasta muchísimo con Ulaanbaatar. Los parques en las ciudades Chinas son toda una institución: pasear por ellos es un auténtico placer!

El primer día completo en Pekín lo pasamos visitando el Palacio de Verano, residencia de verano de la emperatriz años atrás. Es un inmenso jardín con un lago artificial enorme. El turismo en China empieza a estar masificado, pero pese a las multitudes, pudimos disfrutar del paseo tanto a pié como en barca por el inmenso Palacio de Verano.

Seguidamente, nos dirigimos hacia la Gran Muralla China, en las afueras de la ciudad. Tras almorzar cerca de la misma, tomamos el telesilla (tras casi dos horas de espera) y subimos a ver la Gran Muralla, una de las maravillas del mundo. Paseamos por la misma durante un rato y regresamos de nuevo a la ciudad, a descansar en el hotel.

El día 20 de agosto era el último día de este viaje, y amaneció con lluvia intensa. La visita a la Plaza de Tiananmen y a la Ciudad Prohibida estuvo pasado por agua. Pese al mal tiempo, miles de turistas (chinos, en su mayoría) acudieron a ver la Ciudad Prohibida, y es por eso que un manto de paraguas llenaba la antaño ciudad de los emperadores. Finalizamos la visita subiendo al parque de Jingsang, con espectaculares vistas sobre la Ciudad Prohibida y sobre Pekín, ahora ya sin lluvia, pero envuelta en una niebla que dió un toque místico al panorama.

Tras el almuerzo, nos dirigimos al hotel, para preparar las maletas y descansar antes de coger el vuelo de madrugada. Atrás quedaban veinte intensos días desde que iniciamos el viaje en Moscú. Atravesamos Rusia, Siberia, Mongolia para llegar a Pekín, en un viaje único en la vida. El grupo, contento, se despidió en el aeropuerto par tomar los vuelos de regreso a casa. Sin duda, un viaje que recordaremos durante mucho tiempo. 

Desde GR11 Viajes queremos agradecer la confianza y esperamos que hayáis disfrutado de las crónicas. ¡Nos vemos en próximos viajes!