En agosto de 2025 realizamos la exploratoria de la ruta de la Pamir Highway tras nuestro viaje a Kirguistán en moto. Este viaje exploratorio por la Pamir Highway empezó incluso antes de llegar a la Pamir propiamente dicha. Nada más salir de Bishkek rumbo a Osh, el coche de alquiler que nos habían entregado dejó claro que no estaba a la altura del reto. En el paso de Too-Ashuu, a apenas 50 km de la capital, no conseguía superar los 30 km/h en subida. No había dudas: tocaba dar media vuelta.
Regresamos a Bishkek, devolvimos el coche y, por suerte, esa misma noche conseguimos una Toyota Sequoia, que acabaría siendo nuestra compañera fiel durante toda la ruta.
De Bishkek a Osh, y primera incursión en Uzbekistán
Al día siguiente salimos de nuevo hacia Osh. Fue una jornada completa de conducción, larga pero sin incidencias. Desde Osh decidimos desviarnos hacia Uzbekistán, con la idea de conocer el país y explorarlo también de cara a futuros viajes.
Pasamos una semana recorriendo Andijan, Tashkent y Samarcanda, disfrutando del contraste cultural y tomando notas logísticas. Desde Samarcanda pusimos rumbo a Tayikistán, cruzando hacia Dushanbé.


Empieza la Pamir más intensa
Tras un día de descanso para conocer la capital tayika, arrancó por fin la parte más exigente de la exploratoria. Salimos de Dushanbé hacia el sur, grabando el track GPS y anotando puntos de interés clave para el futuro tour.
Después de más de cinco horas de conducción y tras cruzar un puerto de montaña espectacular, llegamos a la frontera con Afganistán y empezamos a seguir el curso del río Panj. La primera noche la pasamos en Khalaikum, donde comprobamos alojamientos y servicios para asegurarnos de que todo estuviera en orden.


De Khalaikum a Khorog
La siguiente etapa nos llevó hasta Khorog. Los paisajes empezaron a impresionarnos de verdad: valles profundos, montañas afiladas y una sensación constante de estar en un lugar remoto y auténtico. Para nuestra sorpresa, la carretera estaba en bastante buen estado, lo que nos permitió disfrutar aún más del entorno.
En Khorog revisamos los hoteles previstos, descansamos y cenamos en una stolovaya o comedor local, sencilla pero perfecta tras una jornada intensa.


Corredor de Wakhan: la Pamir más genuina
Nuestra idea inicial era hacer una tirada larga hasta Murghab, así que salimos temprano: a las 7:30 ya estábamos rodando. Abandonamos la carretera principal para adentrarnos en el corredor de Wakhan, una de las zonas más auténticas y aventureras de la Pamir.
Aquí el asfalto empeora notablemente y, en algunos tramos, desaparece por completo para convertirse en pista. Nos cruzamos con numerosos motociclistas overlanders y el paisaje no dejaba de cambiar: valles que se abren y se cierran, pueblos aislados y Afganistán siempre a nuestra derecha, separado solo por el río Panj.
En Iskashim paramos a almorzar unas samosas espectaculares y seguimos rumbo a Langar.


¡Imprevistos en la ruta!
En Langar empieza uno de los tramos más exigentes: un ascenso por pista que conecta el valle de Wakhan con la ruta norte de la Pamir. Aprovechamos para verificar alojamientos y puntos de comida, pero al iniciar la subida nos encontramos con una situación inesperada: un camión 4×4 con matrícula de Andorra bloqueaba la pista, a punto de despeñarse.
Habíamos coincidido con él días antes en Tashkent, y el reencuentro fue tan sorprendente como preocupante. El camión estaba en una posición muy precaria y no era posible continuar. Tocaba ayudar. Por suerte, su ocupante estaba bien.
Gracias a que hablábamos catalán, castellano y ruso, pudimos coordinarnos con los implicados y con la gente del valle. En la guesthouse de Langar, pese a estar completos, nos acogieron como pudieron.
Intentamos movilizar ayuda: un tractor local se negó, una empresa china de construcción cercana no podía traer maquinaria… Tras horas de gestiones y viajes de pueblo en pueblo, finalmente conseguimos que una excavadora viniera a la mañana siguiente.
El problema añadido era el deshielo: un río cercano aumentaba su caudal conforme avanzaba la mañana y el sol calienta y derrite la nieve en las zonas altas de las montañas del Pamir. Si el camión no se retiraba antes de las 10–11 de la mañana, era muy probable que nadie pudiera pasar hasta el día siguiente debido al río que había a los pocos kilómetros de donde estaba el camión.


Decisiones difíciles
Esa noche compartimos velada con otros viajeros, disfrutando de danzas tradicionales tayikas, aunque con la incertidumbre de no saber qué pasaría al día siguiente. Dormimos en el coche, ya que el alojamiento estaba lleno, y a las 6:00 ya estábamos en pie.
Nos confirmaron que la excavadora llegaría, pero tuvimos que tomar una decisión clave: si esperábamos y la pista no se liberaba a tiempo, perderíamos un día entero y no podríamos devolver el coche de alquiler a tiempo. La alternativa era volver a Khorog y tomar la ruta norte hasta Murghab: 650 km por una de las carreteras más duras y en peor estado del país.
No quisimos jugárnosla y decidimos regresar hacia Khorog.
A medio camino, a las dos horas de salir, nos avisaron de que el camión había sido finalmente sacado (¡buenas notícias!) y que algunos vehículos ya estaban pasando. Durante unos instantes dudamos en volver, pero ya estábamos demasiado lejos. Además, no sabíamos si el río permitiría el paso a todos. Seguimos adelante con nuestro plan, aprovechando para explorar la ruta norte.


Llegada épica a Murghab
Tras más de 15 horas de conducción ininterrumpida, llegamos de noche a Murghab, completamente exhaustos. La carretera del Pamir norte es bonita pero agotadora…
En Murghab nos encontramos, para nuestra sorpresa, con todos los viajeros y motoristas que habían pasado la noche con nosotros en Langar. ¡Sí habían conseguido pasar!
El río había aumentado su caudal, pero lo habían cruzado justo a tiempo. Entre risas y anécdotas, nos fuimos a descansar.
Últimas etapas: hacia Kirguistán
Al día siguiente exploramos las dos últimas etapas del tour: la ruta hasta la frontera con Kirguistán en Sary-Tash, cruzando el impresionante paso de Ak-Baital, a 4.650 metros de altitud, el punto más alto del viaje.
Tras pasar la frontera, ya en Kirguistán, visitamos el campamento de yurtas donde pernoctaremos durante el tour, a los pies del Pico Lenin, de más de 7.000 metros, y continuamos finalmente hacia Osh.


¡Exploratoria completada!
Cerrábamos así una exploratoria intensa, llena de imprevistos, decisiones difíciles y muchas aventuras. Pero, sobre todo, una exploratoria satisfactoria y productiva.
La Pamir Highway nos puso a prueba, como siempre hace, y nos confirmó que el recorrido, los alojamientos y la logística están listos.
¡El tour está preparado!