Crónica de viaje en el Transiberiano 2019. Parte 2: Kazán


Guia De Viaje Kazan 9

¡Saludos a todos! Estamos en Kazan, la capital del Tatarstán, una de las repúblicas de la inmensa Federación Rusa. Un crisol de culturas, donde conviven rusos con tártaros, ortodoxos con musulmanes… y todo en un entorno idílico, en la confluencia del río Volga y Kazanski, a unos 800km al este de Moscú.

Tras llegar de buena mañana, dejamos las maletas en el hotel y fuimos a desayunar. A las 10 nos encontramos con Hugo, nuestro guía en Kazán. Con él visitamos los puntos de interés de la ciudad.

Primero, fuimos al centro histórico de Kazan. En él pudimos aprender sobre las gentes del Tatarstán, los tártaros. Un interesante lugar, ideal para conocer la cultura tradicional de esta étnica que ha poblado estas regiones desde hace muchos años.

Seguidamente hicimos una breve parada en el ZAGS, el Registro Civil de Kazán, con su curiosa forma de cacerola, rodeado de estatuas de dragones. Seguimos la visita por la zona nueva de Kazán, por los alrededores del estadio de fútbol que acogió partidos del Mundial. 

La siguiente parada fue el Teatro de Marionetas de la ciudad. Una breve parada para fotos y seguimos el rumbo hacia la Catedral de la Virgen de Kazán, de importancia debido a que en ella se ubica un icono de la virgen.

Tras ello, fuimos directos al Kremlin de Kazán. En él se ubica la mezquita de Qol Šärif, declarada Patrimonio de la Humanidad en 2000 por la UNESCO. Desde aquí se alzan unas impresionantes vistas a la confluencia de río Kazansky con uno de los ríos más grandes de Rusia: el Volga. Pese a la lluvia, pudimos ver una buena panorámica!

Panoramica De Kazan

Almorzamos en un restaurante a orillas del río Kazansky y después regresamos al hotel a por un merecido descanso. El incesante diluvio nos permitió descansar en el hotel, donde cenamos.

Al día siguiente, por la mañana, aprovechamos la pequeña tregua en la lluvia para dar un paseo a pié por la calle peatonal Baumana. Pudimos comprar algunos souvenirs y también comida para el tren, que salía a las 15:55. Sobre las dos y media fuimos hacia la estación y, a la hora prevista, el tren salió rumbo a la siguiente ciudad, Ekaterimburgo.

Esta vez, pudimos disfrutar de toda una tarde y una noche entera a bordo del tren. Empezamos a saborear la sensación del viaje en tren largo: observando el paisaje, charlando con la gente, leyendo, descansando mientras recorremos la inmensa taiga rusa rumbo al este.

¡Próximamente la crónica desde Ekaterimburgo!